Friday, October 3, 2008

Si la mujer fuera un chile

Si el chile fuera una mujer, ¿quién sería? Nadie menos que La Doña, María Félix. La Gran Diva de la edad de oro del cine mexicano. La que inspiró a Agustín Lara, uno de los gran compositores de la música mexicana (ella es la María en la canción María Bonita). Pintada por Diego Rivera. Dueña de caballos de carrera. Coleccionista de esposos famosos y de joyería non plus ultra (según eso, entró al boutique de Cartier en Paris con un pequeño cocodrilo cuando mandó encargar este collar de oro en forma de dos cocodrilos, uno con esmeraldas, y el otro con diamantes amarillos), y por supuesto gran comedora de chiles. A María Félix se consideraba la más bella mujer mexicana (te doy el pésame, Salma Hayek). Celebrada en Europa y por todo el mundo, adorada en su propio país, especialmente por los caballeros (en este muy macho de países, quizás fue el amor a la primera vista cuando la vieron darle un cachetazo de los buenos a Pedro Armendáriz en la película Enamorada). Y los hizo sin tener que ir a Hollywood y sin tener que aprender el inglés. Nada de mal para una muchacha nacida en Sonora.

Enchilosa, inteligente, extravagante y hermosa. Me gusta pensar que se comía los chiles con el caviar.
Asando los chiles a la María Félix

Paso #1:
Sobre la estufa (A): Toma un par de tenazas y pon el chile sobre una llama de fuego hasta que la superficie del chile esté carbonizada por todos lados. Esta manera de hacerse es perfecta si solamente estás preparando uno o dos chiles.
Sobre la estufa (B): Pon los chiles sobre un sartén y sobre el fuego alto hasta que la superficie de cada chile esté carbonizada por todos lados.
En el horno: Prende la parilla a 500 grados Fahrenheit. Ahora pon papel de aluminio sobre una bandeja de metal y pon los chiles unos 5 a 7 pulgadas de distancia del fuego. Examina los chiles cada 5 minutos y voltéalos hasta que la superficie de cada chile esté carbonizada por todos lados.
Sobre la parilla (no hay foto): Pon los chiles sobre la parilla. Voltéalos hasta que la superficie de cada chile esté carbonizada por todos lados. Creo que los chiles salen más sabrosos cuando se asan de esta manera porque el humo les da un buen sabor.
Nota: Se trata de asar los chiles, no quemarlos a morir.

Paso #2:
Pon los chiles en una bosa de plástico y ciérrala bien. Después enróllala en una toalla. Allí los chiles se "cocinarán" por unos 30 minutos hasta que queden blanditos.
Paso #3:
Deteniendo cada chile por su "colita", muy cuidadosamente usa el revés de un cuchillo para raspar la piel de cada chile. Cuidado con las puntas de tus dedos o sentirás la quemazón. También puedes usar guantes de plástico para proteger tus manos. Si gustas puedes quitar las semillas y venas de los chiles para que no estén tan enchilosos.
A mi me gusta comerme los chiles tal como están con un poco de queso fresco.

2 comments:

vidriosa said...

Magnifico ! Muchisimas gracias por tus memorias, tus fotos y todo lo bonito que has mostrado aqui!
Te felicito,
vidriosa

La Traductora said...

Vidriosa,
Fui a tu sitio y es verdaderamente precioso. Como admiro tu gran talento artistico! Y muchas gracias por tu comentario.
Con mucho carino!